Cuando los profesionales de la información graban material, en radio y televisión, saben que cuando sea reproducido tienen que darse las mismas condiciones informativas… En la Cadena Ser de Castilla y León no se han dado cuenta.
Al menos en el caso que nos ocupa, donde el fallo ha sido garrafal, pero lo lamentable es que han tenido hasta 48 horas para darse cuenta, pero no lo han hecho.
En el programa regional emitido el domingo 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, se decidió abordar una vieja reivindicación por parte de las mujeres rurales: la titularidad compartida de las explotaciones agrarias. Y se decidió grabar antes del viernes a la representante de la mujer de Coag para hablar de ello. Y se emitió, y podía haberse emitido el Día de la Mujer de 2008, y de 2007… y de antes, pero no en 2009…
Al poco de comenzar la entrevista se refieren al decreto sobre titularidad compartida de explotaciones agrarias: “¿Qué no se ha aprobado, no?”, dice la presentadora, y confirma el co-presentador “no, no se ha aprobado…”. Y casi al final se insiste, un decreto “…que seguimos esperando…”.
El decreto fue aprobado por el Consejo de Ministros del viernes 6 de marzo. Pero nadie se enteró… Suponemos que en el espacio agrario que la Ser emite con carácter regional el domingo sí que informarían de ello, si es que no se dejó grabado antes de la celebración del Consejo de Ministros.
8 de marzo de 2009
28 de febrero de 2009
No es buen momento para periodistas
La crisis pinta mal para todos, pero peor si cabe para la profesión periodística.
A los hechos nos remitimos con la pérdida de empleo. Cierto es que no a todos los grupos más grandes de la región les ha afectado aún directamente, aunque sí en forma de reducciones de colaboraciones o de trabajos. En otros medios también se dejan ver poco a poco los efectos de la crisis.
Y decimos que no a todos porque ya hemos mencionado el despido masivo de Televisión Castilla y León para crear una nueva empresa audiovisual. En todos los lugares se tratan de reducir costes. Un ejemplo son los semanarios, como Gente, que –igual que los gratuitos nacionales- han reducido ostensiblemente la publicidad, el papel y, por supuesto, el personal. Las manifestaciones testimoniales de periodistas de nada sirven.
Mientras que las asociaciones de la prensa de Castilla y León (se echa de menos algo más de implicación en defensa de los afectados) acuerdan convertirse en colegio profesional , las precarias condiciones afectan por igual a unos y a otros. Uno de los colectivos afectados han sido los corresponsales de la agencia EFE.
También se ha resentido El Norte de Castilla. Con varias delegaciones en marcha (Zamora, Palencia y Segovia, además de Valladolid), se embarcó hace varios años en la aventura de impulsar una edición para Castilla y León, que distribuía en el resto de provincias (Ávila, Burgos, León, Salamanca y Soria). En referencia al dicho popular, fue bonita mientras duró, porque ha dejado de hacerse, con el consiguiente perjuicio para los corresponsales de provincia, que han visto reducir el número de páginas que acompañan a las ediciones locales y, por tanto, las colaboraciones han experimentado un notable descenso.
Lamentablemente, no serán los únicos.
A los hechos nos remitimos con la pérdida de empleo. Cierto es que no a todos los grupos más grandes de la región les ha afectado aún directamente, aunque sí en forma de reducciones de colaboraciones o de trabajos. En otros medios también se dejan ver poco a poco los efectos de la crisis.
Y decimos que no a todos porque ya hemos mencionado el despido masivo de Televisión Castilla y León para crear una nueva empresa audiovisual. En todos los lugares se tratan de reducir costes. Un ejemplo son los semanarios, como Gente, que –igual que los gratuitos nacionales- han reducido ostensiblemente la publicidad, el papel y, por supuesto, el personal. Las manifestaciones testimoniales de periodistas de nada sirven.
Mientras que las asociaciones de la prensa de Castilla y León (se echa de menos algo más de implicación en defensa de los afectados) acuerdan convertirse en colegio profesional , las precarias condiciones afectan por igual a unos y a otros. Uno de los colectivos afectados han sido los corresponsales de la agencia EFE.
También se ha resentido El Norte de Castilla. Con varias delegaciones en marcha (Zamora, Palencia y Segovia, además de Valladolid), se embarcó hace varios años en la aventura de impulsar una edición para Castilla y León, que distribuía en el resto de provincias (Ávila, Burgos, León, Salamanca y Soria). En referencia al dicho popular, fue bonita mientras duró, porque ha dejado de hacerse, con el consiguiente perjuicio para los corresponsales de provincia, que han visto reducir el número de páginas que acompañan a las ediciones locales y, por tanto, las colaboraciones han experimentado un notable descenso.
Lamentablemente, no serán los únicos.
4 de febrero de 2009
Se buscan despedidos
¿Qué habrá pensado cualquiera de los trabajadores despedidos hace unos días de Televisión Castilla y León y Canal 4, cuando hayan visto un anuncio de sus propias empresas que ofrece el trabajo que hasta hace pocos días ocupaban?
Desatino, incoherencia, desprecio, insulto, humillación? Son las palabras más finas que puede salir de sus bocas. No es para menos, porque la prensa escrita de la región inserta un anuncio en el que la nueva televisión autonómica convoca prueba de selección de presentadores, redactores, reporteros y guionistas.
¿Quién busca personal? "Televisión Castilla y León", dice el referido anuncio. No sabemos si se refiere a la nueva empresa constituida para la TDT por las dos televisiones analógicas, o una de ellas. Una incógnita, ciertamente.
La situación no es baladí e incluso debería ser motivo de análisis por parte de las autoridades laborales. No estaría de más que éstas aclararan lo sucedido y explicaran la facilidad con la que una empresa puede desprenderse de un buen número de trabajadores y menos de una semana después anunciar una selección de personal para ocupar el puesto de los despedidos.
Desatino, incoherencia, desprecio, insulto, humillación? Son las palabras más finas que puede salir de sus bocas. No es para menos, porque la prensa escrita de la región inserta un anuncio en el que la nueva televisión autonómica convoca prueba de selección de presentadores, redactores, reporteros y guionistas.
¿Quién busca personal? "Televisión Castilla y León", dice el referido anuncio. No sabemos si se refiere a la nueva empresa constituida para la TDT por las dos televisiones analógicas, o una de ellas. Una incógnita, ciertamente.
La situación no es baladí e incluso debería ser motivo de análisis por parte de las autoridades laborales. No estaría de más que éstas aclararan lo sucedido y explicaran la facilidad con la que una empresa puede desprenderse de un buen número de trabajadores y menos de una semana después anunciar una selección de personal para ocupar el puesto de los despedidos.
1 de febrero de 2009
Eufemismos para ocultar despidos
Conocidas las intenciones de los responsables de las televisiones locales que a partir de ahora configurarán la empresa Radio Televisión de Castilla y León (quedarse en cada provincia con las plantillas de Televisión Castilla y León o de Canal 4), el último paso ha sido comunicar a los perjudicados su inevitable despido. En los anales de la historia quedan ya las palabras del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, garantizando empleo estable.
Ardua labor la que han desarrollado los responsables de Televisión Castilla y León para visitar, en tiempo récord, todas y cada una de las sedes de las televisiones locales apartadas del proyecto para comunicar, a algunos trabajadores que podían ser repescados en la propia ciudad o en la sede central. A quienes son despedidos ni siquiera se les ha dado explicación alguna.
Como suele ocurrir en estos casos, para evitar al patrón malos tragos, las reuniones se han celebrado de manera individualizada, no con las plantillas al completo. Y como hay compañeros que salen mejor parados que otros, miel sobre hojuelas, las protestas se evitan.
Lo que llama la atención son los eufemismos que vienen utilizando los propietarios de las televisiones para ocultar la realidad de las cosas. No se habla de despidos, ni siquiera de ajustes de plantilla. Van más allá y, de cara a la opinión pública, plantean ante los ciudadanos un periodo de transición con cambios de horarios, logotipos compartidos y programación conjunta de las emisoras de Televisión Castilla y León y Canal 4.
En efecto, así será, pero, en realidad, no obedece ello a ningún periodo transitorio hasta la definitiva emisión digital -ya que las emisiones siguen en analógico-, para la que tienen ocho meses de plazo, sino que es la consecuencia de la medida adoptada para que arranque la RTCyL: la reducción de personal. Y mientras, todo el mundo chitón.
Ardua labor la que han desarrollado los responsables de Televisión Castilla y León para visitar, en tiempo récord, todas y cada una de las sedes de las televisiones locales apartadas del proyecto para comunicar, a algunos trabajadores que podían ser repescados en la propia ciudad o en la sede central. A quienes son despedidos ni siquiera se les ha dado explicación alguna.
Como suele ocurrir en estos casos, para evitar al patrón malos tragos, las reuniones se han celebrado de manera individualizada, no con las plantillas al completo. Y como hay compañeros que salen mejor parados que otros, miel sobre hojuelas, las protestas se evitan.
Lo que llama la atención son los eufemismos que vienen utilizando los propietarios de las televisiones para ocultar la realidad de las cosas. No se habla de despidos, ni siquiera de ajustes de plantilla. Van más allá y, de cara a la opinión pública, plantean ante los ciudadanos un periodo de transición con cambios de horarios, logotipos compartidos y programación conjunta de las emisoras de Televisión Castilla y León y Canal 4.
En efecto, así será, pero, en realidad, no obedece ello a ningún periodo transitorio hasta la definitiva emisión digital -ya que las emisiones siguen en analógico-, para la que tienen ocho meses de plazo, sino que es la consecuencia de la medida adoptada para que arranque la RTCyL: la reducción de personal. Y mientras, todo el mundo chitón.
27 de enero de 2009
Por la boca muere el pez
Los profesionales de los medios audiovisuales ya conocen las consecuencias del concurso para la emisión en TDT convocado por la Junta de Castilla y León. El pronóstico de Juan Vicente Herrera sobre el mantenimiento del empleo está muy lejos de cumplirse.
Los responsables de las dos principales televisiones locales que operan en la Comunidad autónoma andan estos días desmantelando las infraestructuras que consideran innecesarias para arrancar el comienzo de las emisiones del Grupo Radio Televisión Castilla y León (radio también, si, aunque, que se sepa, no hay tal).
¿Alguien recuerda lo dicho por el presidente Herrera en la entrega de los últimos premios Cossío? Es difícil olvidar los argumentos que el jefe del Ejecutivo regional ponía sobre la mesa para justificar la convocatoria del concurso recientemente resuelto a favor de la empresa que han constituido Ulibarri y Méndez Pozo. Y es complicado olvidarlos porque, a poco que se conozca el sector, resultaban increíbles.
Citó entre los objetivos de la Junta para convocar el concurso (el tercer objetivo para más señas) algo que, meses después, suena casi a guasa y no hace reír porque detrás está afectado un buen número de personas. Significó Juan Vicente Herrera que el concurso de la TDT serviría para "garantizar a los profesionales de los medios su estabilidad y su garantía de futuro".
Veremos, aunque pocas esperanzas hay por otros muchos precedentes que se han producido en esta región, cuál es la reacción de las asociaciones de la prensa castellano y leonesas, esas que en teoría están para defender los intereses de los profesionales de los medios de comunicación, pero que en la práctica no se sabe muy bien para qué sirven (o a quién sirven, que es otro cantar).
Llama la atención también el silencio de los sindicatos, tan activos últimamente a raíz de las consecuencias que sobre el empleo puede tener el proceso de fusión de las cajas de ahorro. Ni una palabra han dicho sobre lo que se avecina con la fusión, esto sí es una fusión en toda regla, al menos en el producto final que observaremos a través de la pequeña pantalla, de Televisión Castilla y León y Canal 4.
Los responsables de las dos principales televisiones locales que operan en la Comunidad autónoma andan estos días desmantelando las infraestructuras que consideran innecesarias para arrancar el comienzo de las emisiones del Grupo Radio Televisión Castilla y León (radio también, si, aunque, que se sepa, no hay tal).
¿Alguien recuerda lo dicho por el presidente Herrera en la entrega de los últimos premios Cossío? Es difícil olvidar los argumentos que el jefe del Ejecutivo regional ponía sobre la mesa para justificar la convocatoria del concurso recientemente resuelto a favor de la empresa que han constituido Ulibarri y Méndez Pozo. Y es complicado olvidarlos porque, a poco que se conozca el sector, resultaban increíbles.
Citó entre los objetivos de la Junta para convocar el concurso (el tercer objetivo para más señas) algo que, meses después, suena casi a guasa y no hace reír porque detrás está afectado un buen número de personas. Significó Juan Vicente Herrera que el concurso de la TDT serviría para "garantizar a los profesionales de los medios su estabilidad y su garantía de futuro".
Veremos, aunque pocas esperanzas hay por otros muchos precedentes que se han producido en esta región, cuál es la reacción de las asociaciones de la prensa castellano y leonesas, esas que en teoría están para defender los intereses de los profesionales de los medios de comunicación, pero que en la práctica no se sabe muy bien para qué sirven (o a quién sirven, que es otro cantar).
Llama la atención también el silencio de los sindicatos, tan activos últimamente a raíz de las consecuencias que sobre el empleo puede tener el proceso de fusión de las cajas de ahorro. Ni una palabra han dicho sobre lo que se avecina con la fusión, esto sí es una fusión en toda regla, al menos en el producto final que observaremos a través de la pequeña pantalla, de Televisión Castilla y León y Canal 4.
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